B. Gros e I. Noguera: “Mirando el Futuro: Evolución de las Tendencias Tecnopedagógicas en Educación Superior”.

Gros y Noguera (2012)  nos dicen que existe cierto consenso respecto a cuáles son los aspectos básicos de la educación en la actualidad. Para Redecker (2010) por ejemplo estos aspectos son: la personalización, la colaboración y el aprendizaje a lo largo de la vida. Y de modo similar Sinay y Yashkina (2012) mencionan: personalización, aprendizaje activo, aprendizaje colaborativo y aprendizaje autónomo o autodirigido.  Siguiendo estas perspectivas, las autoras nos indican que la personalización, el aprendizaje autónomo, la colaboración y el aprendizaje a lo largo de la vida son los aspectos claves para la formación, y los estudios que nos presentan a lo largo del texto acerca de los cambios y expectativas en las metodologías formativas confirman esa tendencia.

Una muestra de esto es el informe realizado por la Fundación Telefónica (2012), el cual identifica tres escenarios pedagógicos a futuro, éstos son: aprendizaje estimulante, aprendizaje colaborativo y aprendizaje personalizador. En el primero, se busca diseñar entornos de aprendizaje que garanticen la motivación personal sin renunciar a la adquisición de los conocimientos previamente establecidos por el profesor. Esto se lograría a través de la utilización del desafío y el aprendizaje incentivado como modelos pedagógicos, lo cual implicaría por un lado el romper con la idea de currículum tradicional; y por el otro, incitar el aprendizaje autónomo. En el segundo caso, se habla de formación en contenidos y competencias (centrado en el estudiante) que no solo se desarrolla en las aulas sino que compromete a otros agentes sociales. Y en el tercer escenario los modelos buscan adaptar la formación a las necesidades individuales en un contexto educativo amplio con participación de múltiples agentes que se agrupan bajo entornos coordinados por entidades educativas que son un nodo de una entidad mayor global que proporciona los contenidos. Notemos,  que estos tres escenarios de una forma u otra  parecen basados en el enfoque constructivista social o en el conectivismo.

Otro ejemplo de las tendencias en la educación, esta vez en un nivel tecno-pedagógico, nos lo da el «Horizon Report», el cual nos informa anualmente acerca de las tecnologías emergentes que pueden tener un gran impacto en la docencia, el aprendizaje o la expresión creativa en educación superior en un esquema de tres horizontes temporales (desde el 2010 se han presentados dos informes Horizon Iberoamérica). Según el análisis realizado por Gros y Noguera (, el recuento de estos informes nos indica que la educación seguirá basándose en lo compartido, colaborativo, abierto y lo móvil: “las tecnologías emergentes relacionadas con aspectos sociales, de apertura de conocimiento y móvil previstas en el horizonte “cuatro o cinco años” han evolucionado con mucha más rapidez de lo previsto, estableciéndose como la base en el presente de la educación superior”.

Sin embargo, como se menciona también en el texto, la implantación de los cambios no es rápida. Y al estudiar los retos planteados para la educación superior en los diferentes informes, podemos ver que a pesar de que el uso de Internet y de los medios sociales está creciendo, en la práctica la educación formal se está quedando atrás en el aprovechamiento de los beneficios de las TIC para aumentar y mejorar las oportunidades de aprendizaje. Personalmente, puedo notar esto en el caso de los profesores de colegio, quienes muchas veces intentan hacer de las tecnologías digitales una herramienta más para alcanzar un determinado aprendizaje, e imponen la jerarquía curricular a la integración de contenidos, de espacios y cuerpos; observemos por ejemplo cómo en las salas de informática suelen mantener la típica disposición formal o estructural de un ordenador por estudiante, estableciendo así un estricto control de la direccionalidad del alumno y reduciendo sus posibilidades de relación no planificada.  Si uno se detiene a ver el aprendizaje informal en el uso de las TIC (en el espacio doméstico y en el urbano) de los más jóvenes, notará que éste funciona por medio de la observación, experimentación y de los intercambios entre amigos,  además, tales usos de la tecnología afectan directamente sus identidades y se convierten en formas más libres de ser sujetos que aquellas formas presentes en su relación con los profesores. Sin embargo, estas nuevas situaciones que podrían tener gran potencial pedagógico no son reconocidas como tal por los educadores.

Ciertamente los medios sociales en la educación informal están sometiendo a presión a las estructuras formales de educación; sin embargo, aún hay mucho por hacer en los campos metodológicos y organizativos, incluyendo una mejor y continua preparación en las orientaciones pedagógicas necesarias para abordar el conocimiento y las competencias de los alumnos de hoy . La posibilidad de introducir por ejemplo los móviles, los videojuegos y las redes de comunicación digitales en el espacio escuela, es sumamente importante, no necesariamente porque sean educativas per se, sino porque al parecer muestran la potencialidad para posibilitar aprendizajes significativos conectados a los mundos de vida de los chicos y chicas. Tengamos en cuenta que “La tecnología como tal no determina la naturaleza de su aplicación pero evoluciona con la transformación gradual de las prácticas…” y que el aprendizaje no depende exclusivamente del qué, sino también del cómo y el para qué (Gros y Noguera, 2012)

De esta forma, el  texto nos muestra características del futuro cercano de la educación, el de las tecnologías empleadas en ella, y además el de las metodologías; recordándonos así  que existe una constante y dinámica interrelación entre las tres que no se puede olvidar al momento de elaborar conocimiento o diseñar políticas educativas que integren las TIC.

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Un pensamiento en “B. Gros e I. Noguera: “Mirando el Futuro: Evolución de las Tendencias Tecnopedagógicas en Educación Superior”.

  1. Como educadores tenemos varios retos que atender, pero creo que uno fundamental, y tal vez más difícil, es transformar nuestras prácticas, cambiar las formas en las que estamos actuando con todo lo que eso implica…conocer nuevos paradigmas pedagógicos, alfabetizarse digitalmente… para estar en posibilidades de diseñar situaciones de aprendizaje que respondan a las necesidades de los alumnos actuales…

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