A. Bustos y C. Salvador: “Los entornos virtuales como espacios de enseñanza y aprendizaje”

Los autores nos indican que las TIC y su incidencia en el ámbito de la educación escolar, pueden ser analizadas desde dos perspectivas, explorando 1) cómo estas tecnologías pueden ser utilizadas con provecho, o 2) cómo la incorporación de las TIC en la educación y los usos que se hacen de ellas pueden llegar a comportar una modificación sustancial de los entornos de enseñanza y aprendizaje.

Bustos y Salvador realizan sus análisis desde la segunda perspectiva. Sin embargo, recalcan que las TIC se han incorporado a la educación desde distintas realidades y han dado lugar a una amplia gama de usos y entornos. Es por ello que entre las muchas formas de incorporación de las TIC y de la computadora en particular, destacan aquella que implica conexión en red, y más concretamente la interconexión e intercomunicación en la World Wide Web (WWW). Más aún, resaltando que hay una gran heterogeneidad de criterios utilizados para describir y clasificar las configuraciones de entornos para la enseñanza y el aprendizaje en línea, los autores nos indican que ellos se enfocarán en uno de los tres tipos de aplicaciones propuestos por Harasim (1995) para las “redes de computadoras”, éstos son: 1) las que buscan reforzar los cursos tradicionales en modalidades presenciales o a distancia y compartir datos o recursos basados en la interconexión entre grupos de instituciones diversas, 2) las que emplean la interconexión como medio de enseñanza y aprendizaje, estructurando aulas o campus virtuales, y 3) diversas comunidades de enseñanza y aprendizaje que usan la interconexión y estructuración de redes de conocimiento (Knowledge Networks) para promover la adquisición de la información y la construcción conjunta del conocimiento. Este último sería el foco de análisis de los autores.

Bustos y Salvador critican la usual falta de base teórica que oriente y guíe las decisiones a tomar en el diseño y estudio de entornos virtuales para la enseñanza y aprendizaje. Así,  nos explican su propia postura teórica, según la cual gracias a las características y entornos semióticos implícitos en las TIC (interactividad, dinamismo, naturaleza hipermedia y multimedia, interactividad y conectividad, etc.) éstas tienen gran potencial  para introducir modificaciones importantes en determinados aspectos del funcionamiento psicológico de las personas, y para ser empleados como  mediadores en procesos intra e intermentales implicados en la enseñanza y el aprendizaje. Los autores reconocen que esta potencialidad para ser un instrumento psicológico y para transformar prácticas educativas tradicionales dependerá en última instancia del empleo efectivo que los agentes implicados hagan de ellas y no de las tecnologías;  por ello, resaltan que esta postura supone un desplazamiento de perspectiva: del estudio de cómo influyen las TIC en el aprendizaje de los alumnos al estudio de cómo las TIC se insertan en las prácticas educativas.

Este último punto se puede comprender más claramente en la presentación que hacen de la tipología de usos de las TIC elaborada por Coll, Mauri y Onrubia (2008).  La tipología tiene como eje el tipo de mediaciones permitidas por las tecnologías entre los elementos de un triángulo, y consta de cinco grandes categorías de usos de las TIC como instrumentos mediadores, pero en primer lugar se presentan solo cuatro:

[…] cuando las TIC median 1) las relaciones entre los profesores y los contenidos (y tareas) de enseñanza y aprendizaje; 2) las relaciones entre los alumnos y los contenidos (y tareas) de aprendizaje; 3) las relaciones entre los profesores y los alumnos o entre los alumnos; y 4) la actividad conjunta desplegada por profesores y alumnos durante la realización de las tareas o actividades de enseñanza aprendizaje (Bustos 2010: 172)

Tomado de Bustos (2010: 172)

Tomado de Bustos (2010: 172)

La quinta categoría se refiere al uso de las TIC como instrumentos configuradores de espacios de trabajo y de aprendizaje. Es decir, esta categoría ilustra con claridad la perspectiva de los autores sobre la capacidad de las TIC para generar entornos semióticos y además transformar la educación mediante la creación de éstos. Los autores proponen además que esta quinta categoría de la clasificación es analizable mediante el cruce de dos ejes relativos a: 1) sincronía y asincronía, y 2) tecnologías para la información y  tecnologías para la comunicación. El cruce de estas categorías da lugar a cuatro tipos de entorno, uno de los cuales -el cruce de la asincronía y las tecnologías para la comunicación- sería las redes asíncronas de aprendizaje o Asynchronous Learning Networks (ALN) que se caracterizan por el hecho de que alumnos, profesores y contenidos no coinciden en un lugar físico concreto, de modo que la interacción cara a cara es sustituida por una interacción virtual.

Tomado de Bustos (2010: 173)

Tomado de Bustos (2010: 173)

Bustos y Salvador señalan que en el nivel metodológico existe también gran heterogeneidad en las aproximaciones a las ALN como espacios de aprendizaje. Y ante una metodología  cuantitativa: basada en contabilizar el número de interacciones de los participantes (incluso número de palabras o frases por mensajes) sin ver la calidad de la interacción; y otra cualitativa: que consiste en el análisis de contenido y exploración de patrones del discurso, pero careciendo muchas veces de rigurosidad (falta de un marco teórico, falta de procedimientos claros, etc.); los autores se inclinan por los métodos mixtos, a los que califican como más potentes y adecuados para el estudio de los procesos de enseñanza y aprendizaje en las ALN: “En esta aproximación metodológica se combinan procedimientos de análisis de los patrones estructurales de participación con métodos de análisis del contenido de las contribuciones de los participantes.” (Bustos 2010:15). Así, su aproximación metodológica incluye dos vías de análisis: una que emplea los registros de actividad que proporcionan los entornos tecnológicos, y la otra que analiza los contenidos orientada por los resultados de la primera: “el enfoque metodológico que adoptamos trata de integrar las ventajas y aportaciones de un análisis orientado a captar la forma y estructura de la participación con las de un análisis orientado a captar el significado y sentido de las contribuciones” (Bustos 2010:16).

Ciertamente, el camino desarrollado por los autores a lo largo del texto, nos muestra una perspectiva constructivista y además, un modelo para el análisis en los entornos virtuales. Entre las diversas implicaciones del enfoque teórico y metodológico propuesto por los autores, rescato tres: la primera relacionada con aquello también mencionado por Gros (1999) acerca de la necesidad de reformulación de las preguntas de investigación pues “No se trata de saber sí se aprende mejor sino qué se aprende y lo que realmente interesa es comprender el cómo”, cómo diseñar entornos y situaciones educativas que puedan mejorar el aprendizaje (Gros 1999: 4). La segunda, importante a mi parecer porque aún no se pone en práctica lo suficiente, es que el diseño de los entornos virtuales para la enseñanza y el aprendizaje no debería terminar en la selección de los recursos tecnológicos y la planificación de los usos de dichos recursos, sino que tendría que implicar, además, un seguimiento constante de los usos que los participantes hacen de estos recursos y de su evolución, así como una evaluación del nivel de logro de los objetivos educativos para los que fueron diseñados, para alcanzar así una adecuada reconstrucción y adaptación. Finalmente, el tercer aspecto que deseo resaltar es la necesidad de equipos interdisciplinarios y metodologías mixtas en la el diseño, desarrollo y evaluación de los entornos virtuales.

Bibliografía

Coll, C.; Mauri, T. y Onrubia, J.

(2008a) “La incorporación de las TIC a la educación: del diseño tecno-pedagógico a las prácticas de uso”, en C. Coll y C. Monereo (eds.) Psicología de la educación virtual. Enseñar y aprender con las tecnologías de la informa- ción y la comunicación, Madrid: Morata, pp. 74-103. Coll, C.; Mauri, T. y Onrubia, J.

(2008b) “Análisis de los usos reales de las TIC en con- textos educativos formales: una aproximación sociocultural”, Revista Electrónica de Investigación.

Gros, B.

(1999) “Retos y tendencias sobre el futuro de la investigación acerca del aprendizaje con tecnologías digitales” RED. Revista de Educación a Distancia. Número 32

Harasim, L; Hiltz, S.R.; Teles, L. y Turoff, M.

(1995) Learning networks. A field guide to teaching and learning Online. Cambridge, MA: The MIT Press.

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